Politraductor, ¡sálvame la vida!

Traducción automática vs. traducción profesional

 

O sobre los riesgos de traducir utilizando un traductor automático

 

Traducir un texto utilizando un traductor online es muchas veces la solución que antes viene a la cabeza de quien necesita una traducción y no quiere invertir tiempo ni dinero en ella. Esta entrada no tiene mayores pretensiones que aportar un toque de humor al blog y mostrar por qué este tipo de traductores automáticos no son, ni mucho menos, equiparables a los humanos.

Ejemplo de traducción de un menú:

Traducci§on y el politraductor

Un revuelto, por favor

 

Huelga decir que no he elegido el Politraductor por ningún motivo especial. Podría haberme referido perfectamente a cualquier otro de los muchos que existen, como TraduceGratis, Lexicool Babylon, o los traductores de Google o El Mundo, por citar algunos ejemplos.

 

«Tú que eres traductora, recomiéndame a un buen traductor online»

 

Eso exactamente me dijo hace poco un colega —no de profesión, sino de ocio—. Y de ahí esta entrada. No me suelo enfadar por estos comentarios, ni mucho menos, cuando son en un entorno no profesional. Creo que no se puede pretender que todo el mundo sepa en qué consiste el bonito y apasionante oficio del traductor. Personalmente, prefiero tomarme con humor y cariño las afirmaciones de amigos de tipo «no tenía ni idea de que te gustara el teatro» —por la interpretación—, «¿que puedes ir a los exámenes con diccionario?» tan típica durante la carrera, o «yo he vivido en EE. UU. y sé mucho inglés, por si necesitas ayuda alguna vez». Seguro que tenéis muchos más ejemplos que desde ya os invito a compartir. Son geniales.

 

Son geniales, decía, pero hasta un límite a partir del cual la broma empieza a convertirse en irritación, frustración y mosqueo. Como en el siguiente caso que os voy a contar.

 

El traductor del Instituto Cervantes

 

Mi primera anécdota en la vida seria, todavía académica, me costó un gran disgusto. Tenía que presentar varias carta de recomendación para solicitar la admisión en el Máster de Derecho Comunitario del Colegio de Europa. El proceso de selección no es fácil, así que decidí plantarme en el despacho de un catedrático con solera que se ofreció amablemente a redactar una de ellas, pero no me prestó mucha atención cuando le dije en qué consistiría su ayuda: el día que fui a por la recomendación, solo la tenía en castellano.

 

— No te preocupes. El traductor del Instituto Cervantes es buenísimo, como bien sabrás. Porque eras traductora, ¿verdad? En un momentito la tendremos lista.
Yo, ojiplática, ni respondí.
— A ver, a ver… La copiamos, la pegamos, damos a traducir… Tarda unos minutitos. Mira, ya está.

 

Bueno, por motivos obvios no voy a contar por qué palabra tradujo su apellido, pero lo tradujo literalmente. Sí os diré que pasé a estar recomendada para estudiar un máster en la preciosa ciudad de Witches, conocida por sus puentes, sus canales y su cerveza. El documento, que aún tengo guardado, no tiene desperdicio. Se parece a una clase de Gomaespuminglish como esta:

 

 

Por supuesto, tuve que pedir otra carta a otro profesor, que redactó en un plazo de tiempo brevísimo y que esta vez traduje yo.

 

Nota: desde finales de 2013, el Instituto Cervantes ya no ofrece su servicio de traducción automática.

 

Traduce el Politraductor, corrige un traductor profesional

 

La revisión de documentos es, en principio, más económica que su traducción porque, siempre en principio, conlleva menos tiempo que traducir. No son pocos quienes tienen la siguiente ocurrencia: «meto el texto que quiero traducir en el Politraductor [o en Google Translate o en cualquiera de los otros], lo corrijo un pelín y lo mando a un profesional para que me la revise». Negocio redondo. A menos que el traductor o revisor se dé cuenta de este pequeño detalle, en cuyo caso ofrecerá traducir de nuevo el texto o cobrar una tarifa más elevada. Supongo que no me equivoco al pensar que este tipo de encargo no se lo cuelan a un traductor más de una vez.

Por suerte, no me he enfrentado a nada parecido desde que me establecí como autónoma, pero hace unos meses sí revisé una carta de presentación de un amigo redactada en español y traducida al inglés por un traductor automático. Decía que había trabajado en «South Park» (Parquesur, un centro comercial de Leganés) como «dependant» de una tienda. From lost to the river.

 

El Politraductor a prueba

 

Para demostrar el riesgo que supone utilizar este tipo de traductores automáticos en el ámbito profesional, he realizado una sencilla prueba que ha consistido en tomar un fragmento de una nota de prensa de la División de Competencia del Ministerio de Justicia de los Estados Unidos, publicada el 9 de enero de 2014, y traducirlo al español. El texto original, disponible para su consulta en este enlace, es el siguiente:

By acquiring its only significant rival, Bazaarvoice deprived its customers of the benefits of competition. We are pleased that the court, after carefully weighing all of the evidence, agreed with the Justice Department that Bazaarvoice’s acquisition of PowerReviews was likely to extinguish price competition and substantially diminish the pace of innovation in the market for product ratings and reviews platforms.

 

Al traducirlo al castellano con el Politraductor he obtenido el texto siguiente:

Mediante la adquisición de su rival sólo significativa, Bazaarvoice privó a sus clientes los beneficios de la competencia. Nos complace que la corte, después de sopesar cuidadosamente toda la evidencia, acordó con el Departamento de justicia que la adquisición de Bazaarvoice de PowerReviews era probable que extinguir la competencia de precios y disminuir sustancialmente el ritmo de la innovación en el mercado de productos y plataformas de comentarios.

 

 

Aunque la traducción automática permite entender el sentido del texto, saltan a la vista algunos errores:

 

 Traducción   Tipo de error  Alternativa
 Su rival sólo significativa  Error de  sentido  Su única rival importante
 Privó a sus clientes los  beneficios  Error  gramatical:  falta de  preposición  Privó a sus clientes de los beneficios
 Nos complace que la corte (…)  acordó  Error  gramatical:  concordancia  Nos complace que la corte acordara
 Corte  Error léxico  Tribunal (se trata de un District Court)
 Toda la evidencia  Error léxico  Todos los elementos de prueba
Departamento de justicia  Error  ortográfico:  uso de  mayúsculas  Departamento de Justicia
 La adquisición de Bazaarvoice  de  PowerReviews  Ambigüedad  La adquisición por parte de Bazaarvoice  de  PowerReviews
 Que la adquisición (…) era  probable que extinguir  Error  gramatical  que era probable que la adquisición (…)  extinguiera
 El mercado de productos y  plataformas de comentarios  Error léxico  y de  sentido; omisión  El mercado de las plataformas  de  revisión y clasificación de  productos

 

Al margen de esta lista de errores, el resultado ofrecido por el Politraductor es bastante bueno en comparación con otras herramientas. No os perdáis la del traductor de El Mundo para el mismo fragmento:

Por adquiriendo a su único rival significativo, Bazaarvoice privó a sus clientes de las ventajas de competición. Nosotros estamos contentos que el tribunal, después de pesar con cuidado todas las pruebas, estados de acuerdo el Ministerio de la justicia que la adquisición de Bazaarvoice de PowerReviews probablemente extinguió la competición de precios y considerablemente disminuir el paso de innovación en el mercado para posiciones de producto y repasa plataformas.

 

Creo que estos ejemplos bastan para descartar el uso de los traductores automáticos en el ámbito profesional, ¿no os parece?